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24/10/11

Homeschooling: Siete preguntas y respuestas


Marta Vazquez - Reina

1. ¿En qué consiste el homeschooling?

La Asociación para la Libre Educación (ALE), que representa a gran parte de las familias que optan por la educación en casa en nuestro país, explica que el homeschooling supone asumir de forma integral la educación de los hijos, "tanto en los aspectos de adquisición de conocimientos y habilidades, como en la transmisión de valores y principios". De este modo, no se escolariza a los niños en una institución educativa y no siguen, por lo general, unas pautas curriculares establecidas por las administraciones, sino que el aprendizaje y enseñanza formal e informal se realiza en el entorno del hogar.

2. ¿Es legal en España?

La Constitución española reconoce la libertad de enseñanza y laDeclaración de los Derechos Humanos, el derecho preferente de los padres a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos. Pero al contrario que en otros muchos países, en España el homeschooling no está reconocido de forma expresa por la normativa en materia de educación. Hay un importante vacío legal en este sentido.
Por este motivo, en ocasiones, sobre todo ante una descolarización del niño, las familias que educan en casa se deben enfrentar con la Administración. No obstante, en la mayoría de los casos, las denuncias se desestiman al comprobarse que no son situaciones de absentismo escolar y que los niños reciben en el hogar la debida atención educativa. La Asociación para la Libre Educación recopila en su web todos los detalles del marco legal del homeschooling en nuestro país.

3. ¿Por qué se opta por esta alternativa?

Tal como afirma Carlos Cabo, catedrático de instituto y profesor asociado de la Universidad de Oviedo, no se puede hablar de un perfil de familia específico que elige esta opción, "ya que forman un grupo muy heterogéneo", pero si hay algo que los define es "la firme convicción en lo que hacen y el fuerte vínculo que mantienen con sus hijos".
Según los datos de una encuesta realizada por este investigador, los motivos pedagógicos son los que en mayor parte llevan a estas familias a elegir la educación en el hogar. Respetar los ritmos individuales de aprendizaje de cada niño, impulsar sus capacidades y aptitudes intrínsecas, aprender en situaciones reales y despertar el interés, el espíritu crítico y el gusto por saber son algunos de los principales aspectos pedagógicos que se intentan fomentar con la educación en el hogar.

4. ¿Qué metodología educativa se utiliza?

Los niños que se educan en casa, al igual que quienes asisten a la escuela, siguen en general una programación académica, pero con la diferencia de que esta se diseña y se desarrolla acorde a su ritmo, sus motivaciones y sus capacidades. De este modo, el aprendizaje es más atractivo para el estudiante. Es frecuente que se utilicen metodologías pedagógicas que promueven estas pautas, como Waldorf o Montessori.

5. ¿Se recurre a ayuda externa?

Algunas familias que educan en casa optan por matricular a sus hijos en un colegio no presencial (Conclara y Epysteme son las dos opciones mayoritarias en nuestro país), que ofrecen, además de materiales y recursos didácticos, otros servicios como tutorización y asesoramiento. En función del nivel y edad del estudiante, así como de la preparación de los padres, se puede recurrir a ayuda externa de profesores particulares para complementar la formación del alumno. En muchos casos, los niños que se educan en casa complementan su formación en el hogar con actividadesextracurriculares (deportes, idiomas o música) que responden a sus intereses y les permiten desenvolverse en otro entorno diferente al hogar.

6. ¿Es posible lograr titulaciones oficiales?

Hay varias opciones para que los niños que se educan en casa obtengan las titulaciones oficiales del sistema educativo español:
  • Tal como marca la Ley Orgánica de Educación (LOE 2006), las administraciones educativas deben garantizar la escolarización del alumnado que accede de forma tardía al sistema educativo e incorporarlo al curso más adecuado a su edad, características y conocimientos previos. De este modo, los niños que se educan en casa pueden acudir de nuevo (en Primaria y ESO) a la escuela presencial, en el curso que les corresponda por edad, y obtener al finalizar el título de Graduado en Secundaria.
  • A partir de los 17 años, se puede acceder mediante prueba a laFormación Profesional de grado medio y a partir de los 19, a la de FP de grado superior.
  • Estudiar mediante un centro extranjero a distancia (como Epysteme, Clonlara o la academia Moore, entre otros) y convalidar posteriormente el título gracias a los convenios de homologación establecidos entre los distintos estados.

7. ¿Dónde se puede obtener información?

  • Asociación para la Libre Educación: la página web de esta asociación de familias que educan en casa reúne información de actualidad sobre esta alternativa educativa y respuestas a las dudas más comunes sobre el marco legal que rodea al homeschooling en nuestro país.
  • Congreso Educación en Familia: acceso a todas las ponencias y disertaciones de los especialistas que participaron el pasado año 2010 en el primer congreso específico de homeschooling en España. La segunda edición se celebrará en la Universidad de Navarra el próximo mes de noviembre.
  • La opción de educar en casa: este blog de Madalen Goiria recoge interesantes informaciones, documentos y experiencias sobre el homeschooling.
  • Educar en familia: web de la Coordinadora Catalana para el Reconocimiento y Regulación de la Educación en familia, que recoge recursos y materiales pedagógicos de utilidad para las familias que educan en casa.

22/12/10

EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL, AL CONTRARIO QUE EN EUROPA, RECHAZA EL HOMESCHOOLING

FUENTE.- LIBERTAD DIGITAL-VICTORIA LLOPIS
Tiene gracia que el Tribunal Constitucional haya evacuado justo hoy una sentencia sobre el llamado homeschooling. Y tiene gracia porque esta sentencia cae con estrépito sobre la opinión pública española que hace escasamente una semana conocía que el suspenso español en PISA era aún más profundo que en evaluaciones anteriores. Según el informe, en España el 20 por ciento de alumnos tiene un nivel de comprensión lectora que no garantiza su éxito en sus estudios. En el caso de Andalucía, Baleares y Canarias, el porcentaje asciende a un 25 por ciento. En el nivel 2, con un nivel considerado mínimo para lograr un aprendizaje básico, se halla sólo el 27 por ciento de los alumnos. En cuanto a las matemáticas, España sigue también por debajo de la media, con 483 puntos frente a los 496 de la OCDE. En competencias científicas, no hay mejora: 488 puntos, los mismos que en 2006 y por debajo de los 501 de la OCDE. Además, España tiene un porcentaje de repetidores muy superior a la media de los países de nuestro entorno –un 36 por ciento–, y que estos alumnos tienen bajo nivel a pesar de haber repetido curso. En los países con menos repetidores, como Finlandia, este dato sólo llega al 5 por ciento.
Igualmente, la Fundación Santamaría daba a conocer hace escasos días otro demoledor informe en el que constataba que la desmotivación de la juventud española sobre su futuro es total: el 46% de la generación comprendida entre 15 y 24 años declara su falta de confianza en un futuro prometedor, independientemente de la crisis económica, y más de uno de cada tres considera que por muchos esfuerzos que uno haga en la vida nunca se consigue lo que se desea.
También hace pocos días se daba cuenta de una sentencia por el que resultaba condenada una madre que pegó a la profesora de su hijo a cuenta de un bocadillo, en un caso más de violencia física contra los profesores como escalón final del desprestigio del profesorado por parte de la sociedad.
En este contexto, si uno sale a la calle a hacer una encuesta y pregunta a la gente normal para qué lleva a sus hijos al colegio, le dirán que para que aprenda cosas: a leer y escribir, a hacer cuentas y a conocer algo sobre el mundo que les rodea; a lo mejor incluso para que aprenda un poco de inglés, que siempre viene bien. En definitiva, para que aprenda algo que le sirva para su futuro. Seguramente la mayoría de las familias no se plantean grandes objetivos culturales, les basta con que su paso por el colegio les sirva para encontrar un buen trabajo el día de mañana.
Lo malo es que en la España de la Logse-LOE, eso ya no es así. Los centros escolares son meras guarderías donde simplemente los niños permanecen ahí de los 6 –o antes– hasta los 16, con independencia de que quieran o no, consigan o no, les interese o no saber algo sobre algo. Pasarán por imperativo legal estén como estén, si ya han repetido un curso en cada etapa; y aunque no sepan casi leer ni escribir, ni que "cónyuge" no se dice "cónyugue", tendrán su certificado de ESO y aterrizarán sobre el mercado laboral para engrosar las listas del Inem.
Pues bien; en medio del marasmo que certifica PISA, de la descomposición que afecta a la mayoría de los centros públicos que se han convertido en ciudades sin ley donde no hay autoridad ni respeto por el profesor, donde la rebaja de los contenidos –para evitar que el fracaso escolar oficial sea tan masivo como en la realidad es– raya en el analfabetismo funcional, y sobre todo, en medio de una escuela convertida escandalosamente en vehículo de adoctrinamiento político –léase Educación para la Ciudadanía y todo su cortejo–, el esfuerzo de unas familias que han conseguido sustraer a sus hijos de esta debacle y darles una educación que les ha proporcionado llegar a hablar cinco idiomas, tocar instrumentos, dominar todos los objetivos de instrucción previstos en los programas de matemáticas, ciencias, etc, y tener una vida social tan satisfactoria como los que más, ¿viene la Sra. Casas a decirnos que no puede ser, que tienen que ir a los centros de burricie oficial? ¿Cuál es la pega, señora mía? ¿Es que teme el Tribunal Constitucional que esos niños no se instruyan bien y peligre su formación académica? A la vista está que no. La razón es simple y evidente: el Estado no quiere a nadie fuera del circuito.
Al comentar el informe PISA 2006 ya decíamos que antes de la Logse, el sistema oficial de enseñanza era un medio de promoción social, con independencia del nivel previo socio-económico y cultural de las familias.Recordaba que J.F. Revel decía en El Conocimiento Inútil que "la decadencia que viene sufriendo la enseñanza desde hace 30 años es consecuencia de una opción deliberada, según la cual la escuela no debe tener por función transmitir conocimientos". La Logse supuso la imposición de toda una doctrina pedagógica, la ideologización total, y probablemente irreversible, de la enseñanza pública española. Y añadía Revel: "para mí sigue siendo una incógnita el grado de voluntariedad de la izquierda occidental cuando ha ido tomando decisiones que iban a conducir necesariamente a la universalización de la ignorancia". Los 30 años transcurridos nos han despejado la incógnita: la escuela ha sido tomada como herramienta revolucionaria de cambio social por el adoctrinamiento obligatorio y universal. Por eso, los homeschoolers son incómodos, aunque sean minoritarios; recuerdan que hay vida –¡y qué vida!– fuera del circuito estatal.
Afortunadamente, la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea en su artículo 14 dice que "se respeta el derecho de los padres a garantizar la educación y la enseñanza de sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas." Nótese lo de "pedagógicas". Ánimo, homoschoolers. Acudan a Estrasburgo. En el resto de Europa sí hay homeschooling. Y que cunda.